El coaching, ¿realmente sirve para algo?

Mucho se ha hablado en estos últimos años de lo bueno que es el coaching para las organizaciones, pero nunca se describen realmente los beneficios concretos que esta práctica trae para las empresas. Antes que ninguna otra cosa, deberíamos señalar que la elección de un coach certificado y acreditado por las instituciones vigentes, será el primer paso fundamental para ver buenos resultados. 

Con una buena elección, podremos decir que el principal beneficio de realizar un coaching en nuestra empresa es la posibilidad de contar con un observador ajeno, que mire desde afuera el cuadro de situación. No olvidemos que nuestra mirada está compuesta por la integración del lenguaje, las emociones y la corporalidad, y en cada oportunidad que nos comunicamos lo hacemos, como mínimo, en estos tres ámbitos. Así observamos al mundo, a partir de nuestras creencias y experiencias.

Por eso, cuando contratamos a un coach, la mirada se amplía, se abre a nuevas posibilidades y, sin duda, comienzan a entenderse los distintos puntos de vista que conviven en una empresa.  A partir de esta nueva visión, que sumará su análisis experimentado, se podrán realizar cambios importantes en las áreas laborales, pero también en la vida personal de los miembros de un equipo. Darse cuenta de cómo uno ve el mundo da la posibilidad de conocer cómo se ve a sí mismo y al resto de las personas con las que se interactúa, no sólo en el plano del trabajo sino también en el social. Esto implica un segundo beneficio, que es la lógica consecuencia del cambio en la comunicación.

En las relaciones dentro de una empresa, la forma en la que hablamos, el tono, los gestos, las palabras que se eligen para decir, influyen a favor o en contra nuestro. Y las personas terminan preguntándose cuánto de lo que quiero decir le llega al otro. Al trabajar con un coach, los recursos aprenden a trabajar en esta coherencia de cuerpo, emoción y lenguaje y, a partir de esta distinción, a observar a los otros. Esto genera interacwciones más armoniosas y conciliadoras.

Beneficia a los pares, a los gerentes con sus subgerentes, y con el resto de los recursos. Otro beneficio del coaching es la mejora en la calidad de vida en el trabajo. La empresa, a partir de esta práctica, empieza a tener más presentes valores como la humildad, la autenticidad, la responsabilidad y la colaboración. Y todo esto produce un impacto directo en el bienestar general. También el coaching fomenta el aprendizaje y el descubrimiento de nuevas alternativas creativas, de modo de producir mayor efectividad. 

Por último, en la esencia misma del coaching, están los motores del cambio y la responsabilidad. Luego de pasar por este camino, los recursos –en todos sus cargos– pueden ver que cometer los mismos errores que se cometieron hasta ese momento, no resultará una estrategia efectiva para mejorar.

Se vuelve, así, más visible y evidente que la flexibilidad y la resiliencia constituyen factores de supervivencia organizacional. El coaching es un portal para darnos cuenta, conocernos mejor y valorar mástodo lo que nos rodea. El coaching, finalmente, es una posibilidad que cada uno de nosotros puede transformar en una oportunidad de cambio importante. 

Fuente: ieco.clarin.com

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